01 noviembre 2005

LA MESA DEL SEÑOR

¿Qué cosas dejar en la mesa del Señor?

1 Corintios 11: 23-27

Introducción:

Jesús instituyó lo que conocemos como la Cena del Señor de una manera solemne. El valor de esta bendita comunión es incalculable. Por eso es que encontramos en las sagradas escrituras, enfáticas advertencias y preceptos, sobre cuándo, cómo y por qué debemos venir a la mesa del Señor.  Jesús describe la cena del Señor como aquel tiempo especial en el cual su iglesia puede traer a la memoria su sacrificio redentor, recordando a través del Pan, su cuerpo inmolado en la cruz del calvario y a través del fruto de la vid, su sangre derramada para el perdón de nuestros pecados.

Pero quiero que note que Jesús es quien nos invita cada primer día de la semana a su Santa mesa para participar de este Santo memorial, por eso dice; “haced esto en memoria de mí”

¿Qué casas debemos dejar cuando el Señor nos invita a su mesa?

I. Deje todas sus culpas

  1. La cena del Señor es un memorial del sacrificio expiatorio de nuestro Señor Jesucristo (V.23-25).


  • Expiación: Acto por el que se quita el pecado o la contaminación mediante un sacrificio o pago establecido por Dios.


  • En el A. T. la expiación involucraba la muerte, el derramamiento de la sangre de una victima (un cordero) que tomaba el lugar del pueblo.


  • La muerte era la pena por el pecado (Ezequiel 18:20). Dios en su gracia permitía que un cordero tomara el lugar del pecador.


  • La muerte de Cristo es muerte por el pecado (Mateo 26: 28)

“Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; 28porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados”.


  • Cristo, el cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29, Is. 53).


  • Cristo derramó su sangre para el perdón de nuestros pecados (Efesios1:7)

“en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia”

  • Su sangre perdonó todos nuestros pecados (Colosenses 2:13).

“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados”

  1. La Cena del Señor nos brinda la oportunidad de renovar nuestro Pacto de amor con el Señor (V.25).


  • Es una prueba de nuestra fidelidad al Señor (VV. 27-28)


  • Si fallamos podemos renovar ese pacto de amor y fidelidad al Señor cuando confesamos nuestros pecados (1 Juan 1: 9, 7)

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.


  • Al confesar nuestros pecados quedamos libres de culpa.


  • ¿Por qué rehusarnos a tener esta sublime comunión con Cristo y su cuerpo? Por sentimientos de culpa, Dios puede perdonar toda su culpa.

II. Deje todos sus resentimientos

  1. Celebramos el perdón de Dios.


  • Jesús pagó nuestra deuda (Romanos 6:23).


  • El mismo tomó responsabilidad de nuestra deuda (1 Pedro 2:24)

“quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados”

  1. En lugar de juzgar a otros, la cena del Señor debe ayudarnos examinarnos a nosotros mismos (V.31)


  • No debo preguntar cómo estará tal o cual hermano para participar de la Cena del Señor, debo preguntarme cómo estoy yo para participar de esta gloriosa invitación.


  • Todos somos salvos por la gracia de Dios y el sacrificio de Cristo. Esta es la razón por la que debemos examinarnos a nosotros mismos, confesar nuestros pecados y el arreglar nuestras diferencias con otros.


  • La comunión es digna de alabanza en el cuerpo de Cristo (1 Corintios 11:17-18). (Gr. Epainos : aprobación recomendación, alabanza o “felicitación”)

  1. Podemos perdonar porque hemos sido perdonados (Colosenses 3:13).

“soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”


  • Jamás hemos sido ofendidos como Jesús lo fue (Lucas 23:34) “Perdónalos”.


  • Si Jesús perdonó a los que lo crucificaron, también nosotros podemos perdonar.


  • Usted ha sido privilegiado con la invitación a la mesa del Rey de Reyes. No era digno, solo la gracia de Dios y el sacrificio de Jesús lo hicieron posible.  


  • Usted debe dejar el resentimiento para poder participar con Cristo en su mesa.

III. Deje todas sus cargas (VV.24-25).

  1. Jesús se preocupó por nosotros como para morir en la cruz del calvario.

  1. El se preocupa como para guardarnos día tras día.

  1. La cruz muestra su amor.

“Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. 15Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. 16Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro

  1. Confíe en el para quitarle su afán y ansiedad.

  1. Eche todas sus preocupaciones sobre el, porque el tiene cuidado de usted (1 Pedro 5:7).

“echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”

Conclusión:

De usted depende el hacer de la Santa Cena del Señor un tiempo de agradable bendición. Usted tiene que ser consciente de que nuestro Salvador está con nosotros. Aquel que es excelso sobre todo y sobre todos,  aquel que es todo poderoso, el soberano del universo nos ha preparado a nosotros su mesa. ¿Va usted a rechazar su invitación? ¿Permitirá usted que sus culpas hurten su comunión con aquel cuyo nombre es Dios con nosotros? ¿Será el resentimiento un obstáculo que le impida disfrutar de esta celebración del perdón de nuestros pecados? ¿No sería más loable que perdonará a quienes le han ofendido y de esa manera imitara a aquel que sin merecerlo recibió el escarnio de la gente y con todo el odio que le profesaron; sus labios se abrieron para decir: padre perdónalos? ¿Hay alguna carga que deba poner en las manos del Señor esta mañana antes de participar?

Hermano, no rechaces la invitación que el Señor te hace a su mesa.      

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